No sé bien porqué voy hacia ti,
talvez porque le pones colores a un lado de mi vida,
talvez porque tu ciudad me llena de sonrisas,
talvez porque no tienes que adornarme con mentiras.
No sé bien qué es lo que más me atrae de ti.
No sé si es tu desapego,
no sé si es tu mirada distraída,
no sé si es que tú me das una salida.
Si tuviera que robarte por un instante,
no repetiría lo que he hecho antes,
te robaría otro par de besos
y me quedaría entre tus brazos quietos.
Y no pretendo ser la dama perfecta,
ni pretendo buscarte entre las estrellas,
prefiero encontrarte entre las montañas
y sentir tu brazo tibio abrazándome en la mañana.
Y tienes problemas, como yo;
pues eres humano, como yo.
Y sabes que puedes contar conmigo…
porque es claro que somos amigos.
En este frío de verano mi cama espera tu visita,
mi pasos quieren acompañar tus pasos;
aun si es corta tu estadía.
No importa que tu fin de semana haya sido de ocupaciones.
Gracias por el tiempo que estuviste conmigo,
y por regalarme tus cálidos brazos…
Me hiciste mucho bien…