No necesito tomar tus manos. Estamos tan cerca que no es necesario. Apoyo mi cabeza junto a la tuya, tratando de descifrar si entre tus pensamientos estoy yo en alguna parte. Mi mano juguetona busca el borde de tu camisa, es mi forma infantil de manifestarte que estoy alegre a tu lado, es mi forma de decirte que me siento segura a tu lado.
En medio del silencio, tu perfume llega a mi nariz discretamente alejando mi concentración de la pantalla. Y disfruto tu aroma; lo respiro suave pero profundamente, para que cada célula de mis pulmones lo registre y lo esparza por dentro de mi. Así es mi forma particular de tenerte, de grabarme ese aroma tan tuyo, tan de ti.
La función apenas acaba y tú decides tomar mi mano y llevarme contigo, a caminar por caminos no recorridos, a caminar haciéndole preguntas a la luna, a pisar una ciudad desconocida para mi y que quieres presentarme. Caminamos, nos reímos, disfrutamos, como si no tuviéramos tiempo de espera.
El cielo nos cubre con su inmensidad, nos cobija en el transcurso de la noche fría. No hay frío, no hay neblina… o no nos importa la realidad.
Y llega despacio el momento mágico: Ese en el que dejas de mirar mis ojos para posar tu mirada en mis labios. Es una mirada breve, deliciosa, seductora, embelesada con la situación; es corta, rápida… asegura la distancia que hay entre tu boca y la mía. Y te acercas lentamente, como una víbora que confunde a su presa. Llegas a mis labios y das paso a un beso ligero. He cerrado mis ojos, siento que así puedo percibir mejor la textura de tus labios. Es cuestión de segundos, milisegundos talvez. Te separas y yo asumo que miras mi expresión, yo prefiero mantener el momento en mis recuerdos… el beso fue pequeño pero me hace querer más. Mis manos ciegas han subido a tu cuello, tus manos se han posado en mi cintura y van recogiendo pasos en la espalda acercándome más a ti. Tu corazón está a mil y continúas mirándome. Yo nerviosa estoy y te sonrío invitándote a continuar con un beso.
Y te acercas, y yo te abrazo, y me besas y yo lo disfruto…
He vivido este momento más veces de las que debería, y siempre es diferente. Siempre llegan diferentes mariposas que se sitúan en diferentes lados. Las caras son diferentes, los labios son diferentes, la intensidad es diferente; y, he sentido diferentes cosas también: deseo, excitación, emoción, tristeza, felicidad, naturalidad, miedo…
Pero tus besos… tus besos me pertenecen, mis labios son tuyos, tus besos completan mis etapas, mis fases, mi vida. Siento que son tus labios los que siempre he esperado, es tu boca la que se adapta a mi, soy yo la que se adapta a tus labios. Esos labios que explotan de ternura en los momento más agitados, que me alocan en aquellos menos indicados. Tus labios, que traen a mis oídos tus pensamientos más profundos…
Al pie de nosotros pasa una moto y su sonido nos saca de nuestra concentración y nos hace fijar que estamos al pie de mi departamento, al pie de las rejas verdes que me piden que te invite a pasar…