Hoy es un día sombrío, de aquellos que hubieses preferido mil veces quedarte bajo tus sábanas y no salir; de aquellos que las preguntas invaden tu cabeza, de los que te preguntas si el amor en realidad es como crees que es.
¿Qué es amor, señores? ¿Qué es amar y ser correspondido? ¿Qué es?
Hoy quisiera regresar el tiempo hasta cuando era muy muy pequeña. Quisiera regresar al tiempo en el que mi madre me llevaba en sus brazos a alguna parte del centro de la ciudad de Guayaquil, en uno de esos buses viejos. Ahora, recuerdo bien ese tiempo… Recuerdo un bus, completamente azul por dentro, con los típicos asientos acolchonaditos. Mi madre con una falda negra y esa blusa amarilla que aun me parece que era muy bonita, con sus grandes anteojos de moda y esa cartera negra que tenía una “c” en la parte de la solapa. Recuerdo que a ella le gustaba peinarme raya en medio y dos cachitos enormes, también le gustaba ponerme un overol y unas sandalias (que aun conservo) que solo agarraban un dedito. No me gustaba que mi madre me sentara sobre ella, me gustaba pararme en el asiento junto a la ventana para observar a la ciudad. Era la época en la que el grupo Menudo volvía locas a todas las chicas de la ciudad. Y vamos, yo era una chica… a mis cuatro años estaba locamente enamorada de Xavier y él cantaba para mi. En el bus, yo cantaba a todo pulmón las canciones de Menudo haciéndole pasar vergüenza a mi madre. Seguramente si esa escena se repetiera ahora, en lugar de risas la gente le daría dinero. ¡qué poca iniciativa negociadora tenía mi madre!
Esa es una de las pocas escenas que recuerdo de muy muy pequeña. Y hoy, por como me siento, ha acudido a mi mente.
¿Qué veía yo en ese muchacho para que me encantara tanto? Y lo digo así, porque mucha gente, mi familia me dice que si a mi me preguntaban en esa época con quién me gustaría casarme, dicen que mi respuesta era, primero ver fijamente a la persona por si tuviera dudas y luego decir muy seria: “Yo VOY a casarme con Xavier”
Lo sé, vamos… hasta a mi me causa risa todo eso. Si señores, lo siento… era y soy fanática de Menudo. Disfruto de sus canciones así me digan que son copiadas o no. NO importa.
Talvez Xavier desde la pantalla no me fallaba, talvez me daba las emociones que tan solo yo creía que él podía darme, talvez sus besos eran tan maravillosos como yo me los imaginaba. Talvez, talvez… cantándome a mi, Xavier me hacía sentir importante y única en este mundo. Xavier sabía que me tenía, sus ojos me lo decían.. él sabía que yo estaba al otro lado apoyando toooodos sus gallos. Y algún día vendría por mi.
Ya no tengo cuatro años -que desgracia la mía- y ya no hay Xavier en mi vida. Más bien, han aparecido remedos de Xavieres, gente que ha dejado una que otra experiencia en mi vida. Hoy no busco a un Xavier que me haga compañía con sus canciones, hoy quiero a un hombre… uno de verdad que me comparta las cosas que le gustan, que no se intimide, que crea lo que debe creer… no lo que le parezca que debe creer. Quiero a un hombre que me deje saber que está ahí, conmigo, sea cual sea mi decisión, que si voy o vengo yo pueda estar segura de que él estará emocionalmente conmigo. Un hombre que responda a todas mis locuras, a mis letras, a mis gestos, a los dibujos infantiles que hago para él. Un hombre que luche por las cosas que quiere, por sus ideales… por mi. Que se aloque por quitarme la ropa, que le guste el olor de mi piel, que me permita hacerlo sentir bien. Quiero un hombre, que aunque no se vaya a casar conmigo, me deje saber que si hay un futuro lindo conmigo…
Puedo seguir.. en serio que puedo seguir con la lista de las cosas que quiero en él y así mismo, tengo una lista interminable de lo que puede encontrar en mi. ¿Pero es necesario? Si somos imperfectos y no nos acomodamos a nadie, ¿qué es lo que buscamos, entonces?
Hoy me siento herida, sola, desconfiada. A veces las cosas/verdades caen de forma abrumadora, desesperante y depresiva. Y te das cuenta de que todo lo que has dado o hecho, no tiene una respuesta. Y no es el hecho interesado de dar por dar… es el hecho de sentir para un ser en esta tierra eres más especial que el resto de los mortales.
¡Ay Xavier! Si tan solo pudiera cantar las canciones de tu grupo a viva voz en la playa. Si pudiera hacerlo en este mismo momento.
Hoy te vi tras la clara lluvia de la tarde gris,
te vi llorar ocultando penas y un dolor que no son de tu edad.
Sin saber tu alegría se perdió como la noche,
al despertar buscarás un nuevo día que traerá felicidad.