La madre que tuve desde los 20 años
Casi todas las madres son mujeres especiales.
Mi madre lo es. Y mucho… no me di cuenta de esto hasta hace talvez unos diez años atrás.
Nunca, antes de eso, tuve una excelente relación con mi madre. Peléabamos mucho porque yo me sentía profundamente incomprendida por ella. Mi padre era quien solucionaba mis angustias, según yo.
Cuando nos vimos las dos solas porque mi hermano estaba ya formando su propio hogar y mi padre había fallecido, nuestra convivencia fue terrible: Nos gritábamos, discutíamos por todo… ahora que lo veo en retrospectiva, creo que era nuestra forma de llamar la atención de la otra.
Estuvimos alrededor de unos cinco meses así, conviviendo con el propio enemigo… eso fue muy feo. Pero, de repente, sin saber cómo explicarles el cómo pasó, empezamos a tener una relación de madre-hija-amiga-mujer. Empezamos a experimentar todo la expresión de cariño básica, algo que no había en mi mente con ella. Fue mi madre, fui su hija y todo empezó a transcurrir de una manera mágica… nuestra relación cambió y fue hermosa por algo más de dos años.
Y tuvo su primer infarto entre mis brazos.
Y lloré como estúpida en su hombro cuando lo que yo creí que iba a ser mi matrimonio, se esfumó.
Y tuvimos que soportar cruentos problemas familiares, malas noticias, resentimientos y estupideces más, juntas. Pero fuimos apoyo para la otra.
Y le tuve que dar respiración boca a boca en su segundo infarto.
Y vi que la máquina que mide el pulso cardíaco en el hospital se detenía, mientras un doctor se trepaba sobre su cuerpo para aplicarle una empírica fibrinolisis. Murió por dos minutos…. Y junto a espectar la muerte de padre, ese es uno de los peores momentos de mi vida.
Atrevesé el tener que dormir en la sala de espera de Terapia Intensiva en una clínica, sola, cuatro veces; esperando novedades de su recuperación pos-operatoria.
Tuve que ver su cara de susto cuando me internaron en la clínica por Pericarditis.
Y aunque se quedaba sola allá, fue mi mejor y mayor apoyo cuando decidí venirme a Quito. Y aun lo es, aunque en el fondo ella y yo sabemos que ella quiere que yo esté allá en Guayaquil.
Y tuvo que hacerme compañía desde Guayaquil cuando pasé internada en Quito por el Síncope Cardíaco.
La escuché llorar de impotencia muchas veces.
Me escuchó llorar por tratar de superar mi miedo al fuego a la fuerza.
Voló sin pensarlo cuando tuve el accidente en el ferrocarril.
Y ahora soy yo quien la representa en su Escuelita Gerontológica. Y cada vez que voy a Guayaquil me enseña sus deberes de motricidad fina con mucho orgullo y me da gusto reírme con ella de esas cosas.
Y no acabaría la lista de cosas que hemos pasado juntas.
Y hoy cumple años. Sesenta y tres.
Jamás he pensado en cuanto tiempo voy a tener a mi madre conmigo. No me preocupa que el doctor le haya dicho a mi hermano que su esperanza de vida es de 5 años más, no los he contabilizado y no quiero pensar en cuando terminarán. Lo que sé es que decidí que cada día junto a ella sea bien vivido, aun cuando estemos lejos. Dejar a un lado todo lo malo que pasamos y darle mucho valor a lo hermoso que he vivido con ella. Talvez yo nunca regrese a Guayaquil, no lo sé, nadie lo sabe… pero mi madre sabe que cuenta conmigo siempre y yo sé que ella está ahí para mi. Sin importar la gente alrededor, estamos ahí siempre. Por eso me valen un atado los comentarios de la forma de ser de mi madre… es mía y la quiero así como es; pues por ser ella como es, yo soy como soy. Y eso me llena de orgullo.
Ayer veía un especial sobre el cáncer de Farrah Fawcett. Y unas palabras que ella escribió para su hijo antes de morir me llegaron muchísimo y quiero ponerlas a mi favor (y a mi modo) en este momento:
Yo sé que mi madre está ahí, siempre conmigo.
Si caigo, es ella quien me dará fuerzas para levantarme.
Si río, será ella quien compartirá mis sonrisas.
Si sufro, ella estará ahí, poniendo su mano sobre mi hombro.
Mi madre está ahí… y lo sé, siempre está.
Y el día que ya no la encuentre junto a mi,
estoy segura de que en ese momento…. también estará conmigo.
Feliz cumpleaños, mamá.
Hermoso post mamá Tortuga… No te olvides de darle un abrazo a tu mami de mi parte cuando la veas
Comparto con el Cuy, qué post más hermoso. Y te comprendo perfectamente, a mí me pasaba lo mismo con mi madre. No tan fuerte como contigo, pero tuvimos muchos roces.
Y ahora es la luz de mi vida. Y lloro de angustia al saber que se pone achacosa con la edad y saber que puedo perderla en cualquier momento.
Besos tutuga.
Un feliz cumpleaños…
Y porque madre hay una sola.
Felicitaciones por la tuya, es bueno reconocerla y abrazarla.
Wow.
Palabras justas, aunque falte tanto por decir, lo has dicho todo. Que orgullosa debe estar de ti tu madre. El tiempo lo hemos de medir por la calidad de los momentos compartidos. Atesóralos siempre. Y de nuevo, felicidades para tu señora madre.
Abrazos,
un fuerte abrazo a distancia ^^
…… disfruta de tu mami cada minuto que puedas, se nota que la quieres…
Mi mami me mima y yo mimo a mi mami… mis saludos para tu mami, una gran mujer!!! (como su hija).
Saludos
Buen post . . . uno de los mejores q te he leído