Siempre trato de ser una buena anfitriona.
Siempre trato de que todos se sientan a gusto mientras están junto a mi.
Siempre trato de mantener la compostura frente a los demás…
Pero no así con la gente de mi confianza, no con quienes me conocen, no con quienes me quieren y a quienes amo sin medida. Con ellos no hay políticas de conducta, con ellos los ataques de risa salen sin pedir mucho permiso, subo los pies al sofá, les pido que directamente entren a mi cocina a tomar agua o de plano los trato agradablemente mal.
Así que… el hecho de que yo empiece a tratarte de una forma políticamente correcta, debería asustarnos.
A los dos.