¿Por qué? ¿Por qué tú?
Pequeño angelito, pequeño travieso.
Tus manos jugaron con agua de pequeños riachuelos,
tu sonrisa hacía reír a todos.
Tú no te conformabas con poco.
Tu vida era cristalina… como el agua en ese día…
Te tocó batir alas a temprana edad.
Tu papá no podrá enserñarte a volar,
tendrás que aprenderlo solo,
viendo desde lejos a quienes te recordarán como un hermoso tesoro.
Solo podemos olerte a través de la ropa que has dejado,
solo podemos observarte en las fotos que te perennizan,
muchos cerramos los ojos,
y en nuestra mente es clara tu risa.
Y no podemos hacer más que ver tus pequeñas vestiduras,
y entender que ya no vas a estar.
Nos toca rogar para que tus alas no se rompan,
y seguro, puedas volar al más allá.
Tu cabecita se hizo un lío de neuronas,
tu cuerpo dejó de funcionar,
pero tu alma dejará sentada tu presencia en esta tierra…
aunque nada nos pueda consolar.
Pequeño angelito, angelito travieso,
te desvaneciste entre noche y madrugada,
suspiraste tu último aliento
y contigo te llevaste los nuestros….
Byron, lamento que estés pasando este momento.
Poco podemos decir para darte fuerzas, poco podemos decir para darte valor.
Diego nos deja un sabor amargo a todos, todos rogamos por su recuperación.
Fuerza Byron, tus amigos estamos contigo,





