Siempre he tratado de visualizar un poco más allá del tiempo que estoy viviendo. Últimamente, cuando trato de programar que debo hacer la siguiente semana, en quince minutos se me cambia la historia. Esto me está… deslumbrando.
En cuestión de quince minutos, se terminó una “hermosa” historia.
En quince minutos se decidió que mi mami se quedaba acá.
En otros quince minutos de otro día, se decidió que se iba este fin de semana.
En quince minutos se cambió de parecer para cambiar al Gerente General de esta empresa (con eso nuestra situación laboral).
En quince minutos conocí a alguien interesante que supo arrancarme un par de sonrisas y sonrojarme al extremo.
Ayer en la noche mientras pensaba en qué pasaría luego de un evento que está por suceder, recibí una llamada desde Guayaquil: Una propuesta de trabajo.
Es algo bastante interesante, algo que siempre ha estado en mi mente hacer, algo a lo que no le tengo miedo para nada y en lo que estoy segura que aprenderé muchísimo más que nunca. Aun no necesitan mi respuesta, es algo que puede esperar un par de semanas más. Y esto es lo que me deslumbra, porque hasta hace tres semanas pensé que mi vida estaría en Quito… pero ahora siento cada vez más fuerte el llamado a Guayaquil y eso hace que piense que las cosas suceden por algo. Y me siento un poco aturdida, ansiosa, nerviosa… porque -como todos- quiero tomar las decisiones correctas en mi vida.
Veamos que ocurrirá en el minuto 15…