“Si, tengo mamitis.. y qué?” Dice un spot publicitario de estos días. Y yo hoy lo he repetido.
Regreso a mi casa, desde el aeropuerto. Mientros espero el Metrobus, las lágrimas caen por mis mejillas. Mi mami se acaba de ir… me da la impresión de que se va a un país lejano. Me río, me río entre lágrimas porque tan solo se regresa a Guayaquil, mi ciudad.. la ciudad que en este preciso momento extraño más que a nada.
Mi mami estuvo en Quito desde el viernes antes del día de la Madre. Pasó conmigo y se quedó como tres semanas. Mi mami seguirá siendo mi madre toda su vida, como la de todos. Pero ahora, puedo decir que es mi amiga. Estas tres semanas fueron muy buenas para nosotras.
Ella aun no cree que yo barra, que trate de cocinar, que lave mi ropa yo solita, que planche toda la ropa recién lavada, que tienda mi cama, que deje los cajones cerradas. Dice que le gusta como tengo mi casa… y si, a mi también me gusta.
Alexis dice que es gracioso vernos juntas, dice que yo parezco la madre y ella la hija… la cuido si. Vamos, ¿qué harían ustedes con una madre diabética, hipertensa, con dos infartos encima y dos operaciones del corazón? A veces me pongo a pensar en lo inevitable… trato de preparar lo que sería de mi vida, pero no puedo. Jamás hubiese pensado que podríamos llevarnos así como ahora y me siento feliz por eso, me siento feliz cuando ella me ve llegar al departamento y con alegría me recibe, con sus abrazos y sus conversaciones de mujeres grandes.
Estoy en mi cuarto, solo pasó conmigo tres semanas, tiene dos horas de haberse ido… y la extraño mucho. Y en este preciso momento me pregunto si es correcto lo que estoy haciendo….
Por otro lado me alegra tanto que por fin se haya recuperado la página.
Espero que podamos retomar los posts habituales.
Gracias GATO! MEOW!