Es tarde en Quito. Mejor dicho, parece tarde en Quito.
Estoy en la oficina, enfrascada con el último presupuesto para el Plan de Marketing de este año. No está mi jefe, él ahora disfruta del cálido clima de Guayaquil; mientras yo me muero de frío porque la temperatura ha descendido a causa de la tormenta que hay afuera. Hay rayos y relámpagos… yo me estoy muriendo de miedo.
Creo que hace más de un mes que no escribía en mi página… han pasado tantas cosas.
El edificio en el que trabajo tiene más de 50 años de antigüedad, con los rayos que están cayendo en Quito se siente claramente el eco en todo el edificio. Cierto, no les he hablado de la hermosa cascada que hay acá, lo malo es que solo podemos disfrutar de ella cada vez que llueve, como por ejemplo ahora… por la cascada-gotera que se forma, el agua empieza a entrar a mi oficina. Hay que poner papeles y papeles para salir de acá.
*suspiro*
No estoy muy alegre que digamos. Es sumamente difícil trabajar en una empresa pública, la velocidad del chisme es más violenta que la velocidad del trabajo, te faltan materiales para el trabajo, el ambiente es muy pesado. Por más que tengas todo el dinamismo del mundo, este lugar se las arregla para dañarte el día en sus primeras horas.Y hay ocasiones en las que simplemente quisiera quedarme bajo mis sábanas.
El proyecto es bueno, es super interesante, es de un gran desarrollo y tiene múltiples beneficios. Lo que quieran. Pero a veces quiero renunciar a todo esto. Esa es la verdad.
Quito me ha tratado bien, mi familia está bien conmigo… claro, me he hecho más que hogareña pero me da igual, con mis primos paso muerta de la risa. Tengo a alguien cerca de mi, que me hace creer que a pesar de las malas experiencias siempre es bueno intentar de nuevo… y eso estoy tratando de hacer. La ciudad es hermosa, tiene cosas nuevas cada día que te maravillan en un solo instante. Quito es bonito.
A pesar de que siento a veces que empiezo a desfallecer algo me dice que continue, algo me alienta. No sé si sea aquí, en esta empresa, pero Quito tiene algo para mi. De seguro.
-fin del desahogo-
Ahora si. Estoy feliz por algo en particular: Este viernes 11 de enero, es mi ceremonia de graduación. Habrá una misa y una ceremonia que promete ser linda. Yo estoy feliz!! Claro, desde hace rato estoy registrada en el CONESUP, pero el viernes estaré con mi disfraz formal, mi peinado bajo, mis zapatos de taco, etc, etc, etc. Eso me emociona de muchas formas porque es algo que estoy tratando de lograr desde hace algunos años atrás. Pero por otro lado me entristece mucho, también de muchas maneras que no quiero resumir en este momento. Talvez en otro.
En fin, el asunto es que nos graduamos 15 personas en un auditorio para 500. Quiero ver como queda eso.
Así entonces, el viernes estaré a las 19h00 graduándome. Que a nadie se le ocurra llevar a Aula Magna carteles, pitos y panderetas. Sufrirán el dolor de mi castigo.
Hasta el lunes.