Este fin de semana asistí a un funeral. Era un primo hermano de mi mamá, padrino mío.
Murió de una forma terrible, víctima de su propia imprudencia. No había más culpable que él mismo. Mucha, mucha, mucha gente lo quería… era de aquellos tipos que se hacen querer por todos, bonanchón, alegre, respetuoso, generoso. Mi tío tenía unas marcadas ojeras, unos ojos bastante expresivos enmarcarcos en un color azul mar y pestañas más tupidas que las mías. Era imposible que no llame la atención en un lugar.
No sé si les ocurre a todos aquellos que perdieron a alguien en las garras de la muerte; pero a mi me cuesta mucho ir ahora a un funeral. Me parece muy doloroso. Cuando mi padre murió yo no me mantuve en el sofá que está dispuesto cerca del féretro y donde la familia del occiso recibe las condolencias de la gente. No, yo me mantuve en continuo movimiento, no quería que nadie me abrace, que nadie me diga nada, que nadie me ofrezca agua de valeriana o que me obligaran a llorar para desahogarme. Odié a la gente durante los seis meses que siguieron tras la muerte de mi padre. Lo digo en serio.
Y hoy me vi reflejada en las caras de mis primas jóvenes, hijas de este señor. Estaban hurañas a todo, inconsolabes si… porque jamás se hubiese creído que una persona que maneja desde que tiene 10 años de edad tenga este tipo de impericia. Estaban hurañas, reacias a los saludos de la gente, a los abrazos de la familia, a la mirada de pena que teníamos todos. Los mayores de mi familia no estaban de acuerdo con esa actitud, pero yo las entendía perfectamente…
En un funeral, para mi, es muy fácil recrear los momento que viví. Y eso me ha hecho bastante dura.. por lo menos es lo que me dice mi madre ahora, cada vez que tiene oportunidad. Y yo la verdad no entiendo por qué…
La muerte está muy cercana. Es como la vecina que nunca terminamos de conocer y que nos sorprende cierto día tocando a nuestra puerta por una tacita de azúcar. Le tengo miedo, le tengo pánico. Pero estoy preparada para su llegada, talvez no como si quisiera… pero definitivamente, más preparada que antes.