La Fiebre amarilla es una enfermedad viral causada por el mosquito de los géneros Aedes aegypti, Haemagogus o Sabethes. Generalmente se hace presente en zonas ubicadas a menos de 1.300 metros sobre el nivel del mar, aunque han sido hallados casos también en zonas asentadas hasta las 2.200 msnm. El número mayoritario de casos se concentra en las zonas tropicales de América y África. (información tomada y resumida de Wikipedia)
Esta enfermedad sigue siendo un importante problema de salud pública en las Américas. La proliferación de la enfermedad en áreas urbanas del continente demuestran el alto riesgo que todavía existe con ella.
La zona de ocurrencia de esta mortal enfermedad sigue restringida a la región norte del continente sudamericano: Guayana Francesa, Suriname, Venezuela, Trinidad y Tobago, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y cierta región de Brazil. (Información ampliada en este link)
¿A qué viene tooooodo esto? Pues, es que hay Jornadas de Vacunación gratuita en el centro de estudios en el que desarrollo mis actividades laborales y profesionales (¿ves Daelita? Ya estoy practicando la técnica del extrañamiento jo joooo).
El asunto es que yo, por voluntad propia quise ir a vacunarme. No me parece nada del otro mundo, pero a la gente de mi oficina le ha extrañado esto. Mi jefe, al verme mi “predispocisión” ha dispuesto que todas se vayan a vacunar. Claro, yo podría estar enojada porque toooodas acá me están echando la culpa, pero de verdad: ¡ME VALE!.
No me parece malo vacunarse, si es algo que me va a proteger pues bienvenido sea. Lo que si me ha molestado son los argumentos con los cuales las chicas acá están tratando de evitar la vacunación. Una de ellas ha pasado toda la mañana murmurando que está harta de vivir en un país tercermundista, harta de que nos traten como enfermos (!!!!).
Al principio pensé que era parte de las típicas bromas matutinas que tenemos, pero las horas han pasado y ella sigue con lo mismo. Me pregunto yo: ¿tan malo es que nos tengamos que proteger? Yo juraba, hasta hace unas ocho horas, que todos los niños del mundo, repito: TO-DOS los niños del mundo eran vacunados al nacer, para evitar muchas letales enfermedades, y que no solo es a los ecuatorianos a quienes le piden certificados de ciertas vacunas cuando van a viajar a otros países, esa es una medida preventiva y tampoco le veo nada de malo.
Como ven al principio, traté de buscar la información posible para ver si esta es una enfermedad causante de tercermundismo. O si la fiebre amarilla es la causa número uno para hacer que un país se torne “de mierda” (esta es una de las palabras que más he escuchado esta mañana por ese lado de la oficina). Detesto cuando la gente se expresa mal de nuestro país.
Si, si, yo sé que estamos enfrentando muchos problemas. Pero vamos, la mayor parte de ellos son resultado de nuestro propio actuar. Podemos cambiar, si. Pero nada vamos a solucionar si continuamos quejándonos. Nada.
Y queramos o no (por lo menos entre las 20 mujeres y 6 hombres que integran esta oficina), esta es la tierra de mierda en la que tenemos trabajo, la que nos permite ver a nuestros familiares cada mañana, en la que podemos movilizarnos tranquilamente (si, si, ni tanto, yo sé… la delincuencia, la delincuencia) Pero es NUESTRA tierra de mierda. ¡¡Y no puede ella culparla por una campaña masiva de vacunación que también se está llevando a cabo en otros países sudamericanos!! Y que además es gratuita. Y que -como para darle un toque de diferenciación- te deja inmune por diez años a la enfermedad. Toda una ganga en el mercado.
No lo sé. Allá ella, en todo caso. Yo solo sé que me vacuné, que no soy mejor persona por hacerlo, tampoco soy peor, sé que mi brazo no me duele, comprobé que los hombres son terriblemente flojos para las inyecciones y punto. Ella, simplemente ha bajado dos grados de consideración para mi. ¡Pero ve! ¡qué se habrá creído!
Aguanten.
Me está doliendo el brazo. :S