En Guayaquil, en horas de la mañana del día de hoy, falleció quien fue conocida como Sor Susanita, víctima de una larga y dolorosa enfermedad. Su cuerpo está siendo velado en el Salón de Actos del Colegio de La Inmaculada ubicado en las calles Eloy Alfaro y Colombia, al sur de la ciudad. Su inhumación será hoy a las seis de la tarde en el cementerio general
La ausencia de Sor Susanita enluta a toda la comunidad de ex-alumnas y alumnas, padres de familia, profesores y colaboradores de tal centenario colegio y sobre todo a la congregación de las Hermanas de la Providencia y de la Inmaculada Concepción de María.
Quienes conocimos a tan delicada monjita, la mantendremos siempre en nuestro recuerdo con su hablar pausado y meticuloso, con sus saltos de apreciada basquetbolista, con su alegría por la vida. Recordaremos los ejemplos vivenciales que nos daba, los consejos para nuestros tiempos, la formación que nos daba. Cada concurso de periódicos que venga en el futuro será muy diferente sin ella, pues era quien ponía las notas de humor y la tenacidad en cada uno de los cursos competidores. No hay quien haya pisado La Inmaculada y no la haya conocido, tenga buenos o malos recuerdos del colegio, haya sido mucho o poco tiempo
El grupo de protocolo pierde a una valiosa directora, pues nadie dentro del colegio sabrá darles las instrucciones como ella, nadie les hará amar tanto a su colegio y representarlo con tanto orgullo como ella.
Sor Susanita: Si en algún lugar usted puede leer estas líneas, yo quiero decirle (otra vez) que le agradezco mucho por aquel consejo que me dio cuando Karen y yo peleamos, quiero agradecerle por ser una de las primeras en buscarme cuando me aloqué y me largué de casa, por interceder por mi examen de recuperación cuando estuve a punto de perder quinto curso, por callar a Sor Alegría al retarme el día de mi graduación, por entenderme cuando desistí de ser misionera seglar aquella tarde de noviembre, por enseñarme que no necesariamente se debe ser amargada por haber escogido el camino que usted, valientemente, escogió. De todas las personas que conocí en la Inmaculada, usted, Sor Susy y Sor Julia Elena estarán siempre presente en mi corazón, por tantas cosas lindas que aprendí gracias a ustedes.
Saber de su muerte me ha apenado mucho, pero me alegro por el cielo… porque podemos decir que Dios está completando a su grupo de Ángeles. Deseo que en paz descanses, Sor Susanita.
Si alguno de ustedes conoce a alguien que estudió en la Inmaculada, por favor… háganle saber esta noticia. Seguramente se lo agradecerán. Esta mujercita fue uno de los pilares fundamentales de nuestro colegio y TODO el mundo la recuerda… TODO el mundo, aun hayan estado muy poco tiempo en el colegio. Gracias.