Aprendí a amarte de esta forma que pocos entienden.
Aprendí a conocer tu cuerpo, tus espasmos, tus gustos y tu forma de tocarme.
Aprendí a transformar en música tus ausencias.
Aprendí a entender tus gestos cuando no podías hablarme delante de otros.
Aprendí a amarte sinceramente, lujuriosamente… dolorosamente.
A ti y tus explosiones de genio que nunca entenderé, a tu poca capacidad para silbar, a tus juegos íntimos, a tu paciencia tratando a los niños, a tu caballerosidad, a tu diplomacia. A ti y a tu colección de carros clásicos que te volvían insufrible, a tus prioridades, a tus encierros emocionales, a tu exquisitez, a tu sonrisa de marfil, a tus ojos castaños claro, a las incipientes canas que ocultabas con mucha dedicación, al delicioso olor que tenías luego de una cálida ducha, a tus lentes oscuros, a tu manía por las máquinas…
¿Y luego de todo… y luego de tanto… me dices simplemente que no hay un tiempo más para nosotros?
¿Y luego de todo… y luego de tanto… te llenas de temores infundados?
Tu piel se ha escrito sobre mi piel, mi almohada tiene atrapado tu aroma, en mi refrigeradora aun se guarda tu yogurt favorito, mis cartas aun no se han enviado… Yo aun te tengo en mi, atrapado, estancado, sin poder moverte de ahí. ¿Cómo me deshago de ti? ¿Cómo le hago entender a mis huellas digitales que no traten de buscarte? ¿Cómo te entierro en una masa de nada y te boto a la basura? ¡¿Cómo?! ¿Cómo te olvido, si estás clavado dentro de mi, como un puñal asesino en la herida perfecta?
Llega la noche y en la soledad de mi cama, trato de explicarme qué está pasando. Pero ahora solo entiendo que tienes miedo, que te rehúsas a sentir esto que yo siento, que prefieres el camino más fácil y dejarlo todo así… colgado de un viaje que no haremos, de una casa que no tendremos, de hijos que no procrearemos.
Y me fue fácil amarte porque supiste ganarme. Pero esta noche.. esta noche conversaré con las estrellas, les diré que no quiero verte más en ellas, les contaré todo lo que me dijiste, les diré que has fragmentado mi corazón en pequeños pedazos. Esta noche, terminaré de tragar este trago amargo y dormiré entre sábanas nuevas que no te recuerden, cerraré mis ojos y contaré ovejas para poder dormir tranquila. Y mañana, mañana despertaré con un nuevo rostro, me vestiré de alegres colores, me maquillaré y usaré mi cabello suelto. Este luto ha terminado. Lo nuestro ha terminado, porque así has querido que sea.
Así como te amo, así te saco de mi vida. Así pensaré en cada una de las palabras humillantes que me diste hace pocos días. Así, con fuerza, con vehemencia, con pasión…
Así como te amo, así te saco de mi vida.
